Mittwoch, 4. Januar 2012

[L1/2012] Historias de cronopios y famas - Julio Cortázar

Para leer a Cortázar no vengo en ceros: hace unos cuantos meses leí el brevísimo cuento de "No se culpe a nadie", por ociosidad y más por insistencia de un profesor que tuve en mi último semestre de la carrera. También existe una versión de la canción Benditos malditos al pil pil de Joaquín Sabina que en la parte final recita un fragmento de "Rayuela" obra igualmente emblemática y que a continuación reproduzco:


"Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón".


No obstante, esto en vez de ayudarle a uno a entender la literatura hace que uno se quede con cara de "juay" y entonces el hecho de que haya leído algo de este escritor argentino me deja digamos que en las mismas ya que si bien el cuento citado me pareció gracioso no entendí la metáfora oculta en sus palabras y mucho menos lo que dice en Rayuela.


Y con todo, desde hace mucho quería leer Historias de cronopios y de famas más que nada porque seguido me había estado topando con gente que en su perfil de una variedad de redes sociales pone: "soy un cronopio", "soy fama" o su nombre de usuario o su correo electrónico es "cronopio bla bla bla" ¡Basta pues!, ¡tenía que ponerle un alto a esta ignorancia!, claro que si se hubiera tratado de gente que pone cosas sobre Potter o crepúsculo me hubiera dado lo mismo, pero al tratarse de Cortázar, definido por la wikipedia como "[el] maestro del relato corto, la prosa poética y la narración breve en general, comparable a Jorge Luis Borges, Antón Chéjov o Edgar Allan Poe", la perspectiva cambia, ¿cierto? Dicho todas estas palabras que sólo hacen más que retrasar lo que tengo que decir acerca del libro, pasemos a lo verdaderamente importante:



Historia de cronopios y famas es una recopilación de cuentos divididos en cuatro apartados, a saber: Manual de instrucciones, Ocupaciones raras, Material plástico e Historias de cronopios y de famas. A través de la lectura demuestra que cuando quiere puede hacer de su redacción no sólo algo entendible, digerible sino también risible, hacer cómico lo simple, valerse de la exageración para lograr su cometido. Lo que de antemano se tiene por obvio lo dice a detalle (instrucciones para subir una escalera) o por otro lado, hacer de un texto algo selecto para unos cuantos (instrucciones para matar hormigas en Roma), la locura (en todo caso excentricidad de los personajes) también se puede observar (simulacros), lo bizarro, lo incrédulo, donde dices "!esto no puede ser!" (pérdida y recuperación del pelo, los posatigres), agridulce (Conducta en los velorios), con lo que se pueden observar una serie de tonalidades a lo largo del libro.


Creo que la parte que me llamaba más la atención era sin duda la cuarta y para ser sincera, me han gustado más los cuentecillos que la historia de cronopios y de famas; no sé por qué pero así sucedió.


El mejor de los cuentecillos es "Haga como si estuviera en casa" porque me causó gran sorpresa y carcajadas segundos después de que acabé de leerla: 


Un fama se hizo una casa y no le puso mayormente baldosas.
Un cronopio se hizo una casa y siguiendo la costumbre puso en el porche diversas baldosas que compró o hizo fabricar. Las baldosas estaban colocadas de manera que se las pudiera leer en orden. La primera decía: Bienvenidos los que llegan a este hogar. La segunda decía: La casa es chica, pero el corazón es grande. La tercera decía: La presencia del huésped es suave como el césped. La cuarta decía: Somos pobres de verdad, pero no de voluntad. La quinta decía: Este cartel anula todos los anteriores. Rajá, perro.


No obstante, el cuento de  "los exploradores" también es magnífico, así como "Telegramas". Es pues, un conjunto de cuentos bastante breve, la mayoría muy comprensibles y además muy divertidos. Puedo decir que no soy cronopio ni fama ni esperanza, aunque es cierto que los cronopios son los personajes más descritos, más enriquecidos y a mi parecer los más chistosos. Cortázar me deja buen sabor de boca aunque a veces me dejara perpleja con narraciones concisas pero para nada simplonas. Con todo, me ha dado un gusto enorme que fuera este libro el que abriera mi lectura en 2012.