Samstag, 28. Juli 2012

Juicios y prejucios respecto a mis camaradas


Me he dado cuenta de algo. Tal vez pensé que con el tiempo solo sería un mal entendido o en el fondo quería (deseaba fervientemnte) que así fuera... No lo sé... el caso es que me molesta (por no decir otra palabra) que mucha gente a mi alrededor con la que se supone mantengo una amistad o tan siquiera un compañerismo, esa gente haya votado por el PRI y...el PAN, bueno, digamos que los del PAN tuvieron su docena de gobierno en el que también hicieron sus tonterías, pero ¡estamos hablando del PRI!, de esa llamada La dictadura perfecta, el partido corrupto por excelencia... y entonces me pregunto ¿acaso debo comenzar a buscar otras amistades? ¿Olvidarme de las presentes? ¿Desentenderme de ellas? No soy yo quien les voy a cambiar su pensamiento, ellos solos y con mucho esfuerzo de por medio son los que a la larga deben darse cuenta del gran error que han cometido. Lo triste es que mientras se dan cuenta de ello a todos los demás nos pasan a fregar bien bonito.

Y aquí los juicios y prejuicios: ya no puedo mirar a esa gente como lo hacía antes, ya no puedo tratarlos de la misma manera por más que lo intente. Espero que sea la única que reacciona de esa manera y que el resto de los que no simpatizan con EPN pueda seguir tratando a esa tía incómoda que votó por Peña, a ese vecino con el que te echabas unas chelas pero votó por Peña o a tu amigo de la secundaria o la preparatoria y hasta la universidad que votó por Peña, en fin, a sus conocidos, familiares, amigos "incómodos" seguirlos tratando de la misma manera, sabiendo que cometieron esa estupidez. De otra forma esos que nos quieren ver separados como sociedad lograrán su cometido.

Y me parece que no se trata de si soy o no soy tolerante con quien no piensa como yo ¿Acaso se puede ser tolerante con tu agresor, con tu victimario? Sin duda, padecemos -como país-, el síndrome de Estocolmo. No puedo ser tolerante con los enfermos que lo padecen cuando ni siquiera están dispuestos a curarse. Muy deprimente y bastante frustrante.

A pesar de ello, seguiré intentando mantener al margen mis juicios y prejuicios y rescatar lo que haya que rescatar pero sé que me costará trabajo, porque hasta ahora me está costando y no he dejado de lamentarme que a este país le falte, como ya había dicho anteriormente, espíritu crítico.

¡Uy! Ya le iba a dar en publicar y algo parecido a una respuesta se me cruzó en el camino; para tomarlo en cuenta:
Nadie ha nacido con odio o intolerancia.